Jueves, 31 Agosto 2017 01:18

Ha llegado la hora de la liberación

La victoria popular de nuestro Comandante Chávez en diciembre de 1998, inició un camino de desmontaje del modelo hegemónico promoviendo el uso del ingreso nacional petrolero para el desarrollo endógeno y la construcción de una sociedad igualitaria. El compañero Presidente Nicolás Maduro, el pasado viernes, en su alocución al país para responder a la insólita agresión financiera contra nuestra Patria, emitida mediante orden ejecutiva por el Presidente Donald Trump, explicaba de manera diáfana el carácter injustificado y el impacto de dichas medidas y planteó que, por encima de sus consecuencias negativas, esta afrenta imperial nos permitiría avanzar a una etapa de nuestra historia nacional libre de la hegemonía imperial. Específicamente llamó a construir un modelo nacional post hegemonía estadounidense.

Me pidió que desarrollara y escribiera sobre ese planteamiento, hoy solo me atrevo a esbozar unas líneas generales. A partir de 1908, tras la traición de Gómez al Presidente nacionalista Cipriano Castro, la naciente élite imperial de Estados Unidos consolidó y expandió su hegemonía sobre Venezuela, usando la mano criminal de su nuevo cancerbero Juan Vicente Gómez, expresada en un modelo económico mono exportador, importador y socialmente excluyente, en una doctrina militar que tiene como enemigo al pueblo, en un sistema político representativo de las élites, por la vía de facto o por elecciones, en una política internacional basada en la subordinación a la geopolítica imperial y en la inoculación de un modo de ser, culturalmente hablando, pitiyanqui y endorracista. Generación tras generación, vanguardias de intelectuales, trabajadores, militares, estudiantes y Revolucionarios resistimos a esa hegemonía.

La victoria popular de nuestro Comandante Chávez en diciembre de 1998, inició un camino de desmontaje de ese modelo hegemónico promoviendo el uso del ingreso nacional petrolero para el desarrollo endógeno, la diversificación de nuestra economía y la construcción de una sociedad igualitaria; el rescate de la doctrina militar Bolivariana del ejército pueblo y no enemigo del pueblo, la emergencia del protagonismo popular democrático, de una relación internacional multipolar y de respeto mutuo y del reconocimiento de nuestra diversidad cultural como base de la identidad nacional venezolana.

La respuesta del Imperio y de sus lacayos ya la conocemos, la hemos sufrido, 18 años de desestabilización y agresiones a nuestra Patria. La actual ofensiva de graves agresiones del gobierno de Trump, es lo que plantea el Presidente Maduro y lo compartimos, nos puede permitir acelerar esa desconstrucción de la hegemonía imperial iniciada por nuestro Comandante Chávez y restituir para siempre nuestra plena Independencia Nacional. En tal sentido me permito delinear las bases de la nueva hegemonía nacional y popular, que deje atrás ese periodo oscuro de subordinación al aparato cultural, económico y militar que gobierna los Estados Unidos de Norteamérica, reconociendo siempre los valores y grandes aportes positivos del pueblo estadounidense a la humanidad. Los saldos a nuestro favor de este nuevo forcejeo del Imperio con nosotros, el pueblo de Simón Bolívar deben ser:

1. Los más altos niveles de autonomía económica de nuestra historia, basados en la producción nacional, en la innovación científica tecnológica y en la definitiva emergencia de un modelo de economía mixta donde la propiedad privada y la propiedad socialista, en sus distintas modalidades, se complementen para satisfacer nuestras necesidades vitales como pueblo.

2. La definitiva e irreversible diversificación de nuestros mercados petroleros y sus derivados. Nunca más, dependientes de un solo comprador.

3. La consolidación de una arquitectura financiera y de un esquema de comercio internacional pluripolar y con distintas rutas de acción.

ELÍAS JAUA

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