Jueves, 05 Octubre 2017 09:46

Dos meses sin guarimbas

La promesa central del presidente Nicolás Maduro cuando convocó al pueblo a Asamblea Nacional Constituyente el 1º de mayo de este año fue la de garantía de la paz que dicha instancia garantizaría para tranquilidad de todas y todos los venezolanos. La paz era absolutamente indispensable en ese momento porque lo que se avecinaba era una guerra civil con el peor desenlace avizorable en el más corto tiempo. Bajo la anarquía del terrorismo guarimbero el país se enrumbaba sin duda alguna hacia el despeñadero más pavoroso de su historia, que no era otro que el de la muerte y la destrucción indiscriminadas que arrojaría la ingobernabilidad que perseguía la dirigencia opositora para alcanzar su objetivo de justificar una invasión por parte de tropas norteamericanas en suelo venezolano. Ciertamente esa dirigencia no ha cesado en su cabildeo por los pasillos del Pentágono, en la ciudad de Washington, promoviendo el cerco económico contra nuestra economía para matar de hambre a nuestro pueblo y lograr así la crisis humanitaria que ahora les parece mejor atajo para ese siniestro plan de hundir a Venezuela en la vorágine de una invasión armada, solo que ahora le resulta cada vez más cuesta arriba tan infame acción contra Venezuela porque ahora hay un pueblo activado en Constituyente. A dos meses exactos que hoy se cumplen de haberse instalado esa Asamblea Nacional Constituyente que el Presidente le ofreció al país como un seguro de vida para todas y todos los venezolanos, el mayor logro es exactamente el que anunciara aquel 1º de mayo; la paz y la superación del terror fascista que sometió al país a la peor de todas las violaciones de derechos humanos que se haya llevado a cabo en nuestro suelo. Cuando aparece alguien diciéndonos que “ya basta de discursos” y que nos aboquemos al tema económico, siempre les respondemos categóricos: “La medida más importante que puede tomar la ANC ya la está tomando con el solo aseguramiento de la paz, porque en medio de las guarimbas es absolutamente imposible que exista solución económica alguna”. La paz es camino a la solución de los problemas económicos, porque solo en paz se genera el clima de confianza que la economía requiere. Las guarimbas de la oposición solo aseguran la muerte y la destrucción.

 

ALBERTO ARANGUIBEL

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